El pasado 12 de junio se realizaron las elecciones para elegir al presidente de Irán, y como ya lo saben, los resultados oficializados y presentados al mundo dan la victoria al ya presidente de esa nación Mahmoud Ahmadinejad sobre su contendor Mir-Hossein Mousavi, lo que ha generado revueltas y protestas masivas en las principales calles de Teherán (capital de esta nación). Al menos esto es lo que tengo entendido, pues no tengo un amplio conocimiento acerca de cómo se ha desenvuelto la situación política en ese país en los últimos meses, lo que sé lo he recibido de medios de comunicación norteamericanos tradicionales (CNN y FOX News).
Lo cierto es que lo que conocemos de la situación actual que se está desarrollando en Irán mucho tiene que ver con el acceso a medios de comunicación nuevos, herramientas que permiten a muchas personas la posibilidad de comunicar sus puntos de vista acerca y lo que sienten acerca de las situaciones que se dan a su alrededor, por medio de Twitter por ejemplo han podido denunciar ante todo el mundo (global), la violación a sus derechos, que según entiendo en el caso actual de Irán no es solo una denuncia por haber perdido las elecciones sino también por el modo en que las autoridades han reaccionado ante la forma en que se distribuye la información, de ahí que muchos teman reportar, y que se le haya prohibido a algunas cadenas seguir al aire, así como dar nuevos reportes del asunto, causa también de la huida masiva de los reporteros foráneos.
No podemos descartar que en realidad sea una situación de violación del derecho de los pueblos a elegir a sus líderes, que es lo que ha llevado a que el mundo coloque su vista sobre esta nación, pero tampoco podemos apurarnos a sacar conclusiones sin tener una visión real de la situación que se vive a lo interno de esta república, pues tendríamos que conocer primero como se ha desarrollado su sistema democrático, y las causas históricas que han permitido que ciertos grupos gobiernen en esa nación y no otros. Frente a esta situación más que tomar una posición negativa ante el gobierno iraní, ya que no estamos en capacidad de hacer nada, digo más que indignarnos, lo inteligente es estar conscientes acerca del valor que se le debe dar a los pueblo en la toma de decisiones que afecten la construcción de su destino país.
Esto me ha hecho reflexionar acerca de la democracia costarricense, no creo que se llegue a dar en Costa rica, una situación como la que se vive en Irán. Por dos motivos creo que no se daría, el primero es que existe en un sistema de poder que reprime, pero que al mismo tiempo se encarga de crear ciertas facilidades, para muchos, que nos mantienen “felices” y retienen de tomar acciones fuertes. El segundo motivo, es nuestra realidad histórica, sobre todo porque en nuestro país se sigue teniendo fe en la institucionalidad construida y la distribución del poder parece seguir siendo aceptable, tenemos diferentes actores de la realidad nacional que se encargan de censurarse entre sí, y lo importante es que existen espacios donde el propio pueblo se puede pronunciar, espacios que se extienden gracias a la amplia penetración de los medios digitales. Sin embargo esto no es motivo para que nos sintamos mejor que nadie, pues lo que hoy vivimos en nuestro país es una realidad en peligro, una que podríamos perder si seguimos entregando nuestras libertades a cambio de “felicidades” a corto plazo, en especial si permitimos que ciertos grupos con sus intereses económicos y comerciales se prolonguen en el poder como lo pretenden, sino queremos que nuestros conflictos tomen la ruta violenta, como ocurre en Irán, estamos a tiempo, necesitamos un cambio, y lo ocupamos ya*.
*No hablo del cambio que nos ofrece Otto Guevara.
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