Siempre me ha interesado la educación, no soy educador ni pretendo llegar a serlo, pero siempre he considerado que la educación es el único camino para tener una sociedad más justa y equitativa. Y por qué quiero realizar una reflexión acerca de la educación; bueno estoy llevando un curso universitario* que versa acerca del tema de la relación del hombre y la sociedad con la educación, y a pesar de que se enfoca en el caso de Costa Rica, lo cierto es que aplica para todo el resto del mundo.
Bueno de lo que quiero hablar en este momento, es de esa relación que he observado entre el diseño de objetos y la educación, que afectan al sistema educativo, si aunque usted no lo crea, la educación está más allá de las aulas, y muchas veces hay mentes planeando lo que servirá de herramienta para el sistema educativo, sin una visión ética que apunte al bien de los que las utilizan, más pensando en el sistema de valores de mercado, y como ofrecer algo que pareciendo educativo impulse el modelo de consumo irracional que el sistema capitalista neoliberal nos intenta imponer (a pesar de que hoy se encuentra en crisis).
Pensemos un momento en cualquier objeto que pueda ser encontrado en un aula de educación escolar, supongamos el cuaderno del niño, con la mejor portada encontrada en el mercado, l a que trabaja la trae la mejor fotografía, un embozado impecable, esa misma que trae a los jóvenes y bellos adolescentes de algún programa de televisivo norteamericano, la que induce a nuestros niños a desear tener su tipo de vida, a ser como ellos, a consumir como ellos. Ahora supongamos que él es de un país de uno de nuestros países del llamado tercer mundo, y que es uno de los muchos que vive bajo la línea de la pobreza extrema, este niño podrá desear tener todo lo que ha visto pero lo cierto es que no lo lograra, y a quién culpamos cuando este niño le pide a sus padres lo que ellos no le pueden proveer.
Veamos otro ejemplo, este es de mi país, no sé si aplique igual al resto de países de la región latinoamericana, a los niños se les solicita vestir un uniforme obligatorio en las escuelas. Este uniforme algunos padres no lo pueden pagar (a pesar de que su costo es muy bajo), y esto hace o que reciclen el de otros hijos o familiares, o que le compren al niño solo uno para los 200 días lectivos, un uniforme tan usado termina por gastarse en muy poco tiempo, y así tenemos de pronto una inequidad evidente entre los niños, ya no tenemos niños vestidos todos iguales, que aunque mate la creatividad, solapaba muy bien que algunos de ellos (la mayoría) tenían menos que otros, que tenemos ahora, niños con camisas blancas y pantalones azules por que pueden pagar por nuevos uniformes o por los detergentes para lavarlos, y niños con camisas amarillentas o manchadas y pantalones desgastados casi purpuras, pues no pueden costear la limpieza ni la compra de un nuevo uniforme.
Pero no solo es un problema de la pobreza de los niños y sus familias, también es un problema de inversión estatal, las políticas del gobierno dejan de lado que para educar se requiere de infraestructura, si de aulas, pizarras y pupitres, hasta de tizas o marcadores, incluso de material didáctico que no es barato, y que no todo educador se puede dar el lujo de costear debido a sus bajos salarios. No puede ser que haya niños de primer grado recibiendo sus clases en sillas que han sido diseñadas para estudiantes de 16 o más años, no es algo que este bien, daña al niño gradualmente, afecta su desarrollo académico y su salud física.
Mi punto es que la educación, tanto de niños pequeños como jóvenes adolescentes y adultos, depende fuertemente de un componente material, y ese componente es el que muchos de los cientos de miles de informes y asesorías sobre la educación, dejan de lado. Se olvidan de que el conocimiento se mueve en un medio material, si como el software de su computador, o de su celular, que funciona en medios específicos, igual sucede con nuestra educación que es nuestro sistema operativo, pero que para funcionar necesita de una potente máquina que nos deje explotar todo su potencial.
Si seguimos como vamos algún día podríamos no tener educación pública, y mi temor es que el sistema se convertiría en algo así como una venta de automóviles, más que en la formación de seres humanos de valía.
*En la primera clase de dicho curso dije que lo había matriculado por facilidad de horario, pero la verdad es que no, de hecho lo matricule luego de reflexionar que era lo que realmente quería, pero lo dije para no colocar las expectativas muy altas.
Nota: Cuando hablo de niños, también me refiero a las niñas, no quiero dejar a nadie por fuera, sin embargo el sistema me ha deformado, y a pesar de que soy defensor del lenguaje inclusivo, a veces se me dificulta el aplicarlo. Me gustaría vivir en un mundo donde no nos identificáramos a partir de nuestros órganos genitales.

